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Dido y Eneas

30 noviembre 2009 4 comentarios

Eneas, aprovechó la calma para desembarcar cerca de Cartago.

La ciudad de Cartago tenía un enorme puerto y grandes edificios. Era una ciudad muy populosa y allí tenía sus dominios la reina Dido.

Juno, siempre atenta para perjudicar a Eneas, lo hizo llegar hasta allí con el propósito de que la reina Dido se enamorase de él y lo convirtiera en rey de Cartago. De esa manera Juno, aseguraba que Eneas perdiera el rumbo que su vida debía llevar.

Venus, la madre de Eneas, se percató de la trampa que Juno estaba tramando y fue directamente al monte Olimpo a suplicarle ayuda al dios de los dioses, Júpiter. Este, conmocionado por la sinceridad y el dolor de Venus consintió en ayudarla.

Cupido, su hijo, le dijo que Eneas y Dido se amarían profundamente, pero que esa pasión solo duraría un tiempo. De este modo Eneas podía cumplir su glorioso destino de ser el fundador de una nueva raza que dominaría el mundo.

Cuando Eneas, con un grupo de amigos, se aventuró a explorar la zona, vieron a una amable cazadora que les dio las explicaciones necesarias para llegar a Cartago sin problemas y les dijo que la reina Dido los ayudaría. Eneas reconoció que la cazadora era su hermosa madre, la diosa Venus. Antes de despedirse, Venus los envolvió en una nube de espesa niebla y los acompañó hasta el centro mismo de la ciudad. De este modo atravesaron las puertas sin llamar la atención.

Los visitantes, pudieron apreciar el tamaño descomunal de los edificios y el poderío comercial.

Cuando Dido vio que su amado, eneas estaba preparando todo para irse y se sintió traicionada. Llorando lo increpó:- ¿Porqué me haces esto, Eneas? ¿Acaso no te he entregado mi amor? ¿Qué hice yo, para que me trates de este modo?

Eneas trató de calmarla explicándole:- Dido, tengo una misión que cumplir en otras tierras. No me hagas aún más difícil cumplirla. Por favor, no llores más, pues es deseo de los dioses que así sea.

Dido, no podía comprender las razones y se encerró en el palacio para llorar su amargura.

En silencio, Eneas y sus hombres partieron apenas se puso el sol. Desde el mar podía ver la ciudad y los destellos de unas llamas.

Dido había echado al fuego todas las pertenencias de Eneas y en un rapto de locura, luego se arrojó ella misma mientras imploraba a los dioses que la vengaran de semejante traición.

 

 

Categorías:General, Héroes, Mitología

Dido

30 noviembre 2009 4 comentarios

 

 

 

 

Eneas: es un héroe de la guerra de Troya, hijo del príncipe Anquises y de la diosa Afrodita (Venus en la mitología romana). Su padre era además primo del rey Príamo de Troya. Se casó con Creúsa, una de las hijas del rey de Troya, con la cual tuvo un hijo, llamado Ascanio o Iulo.

Se trata de una figura importante de las leyendas griegas y romanas. Es uno de los caudillos del ejército troyano en la Ilíada, de Homero. Su viaje desde Troya (guiado por Afrodita) que llevó a la fundación de la ciudad de Roma fue relatado por Virgilio en la Eneida.

* Origen divino de eneas: Anquises pertenecía a la familia real de Troya, descendiente de la raza de Dárdano. Mientras sus rebaños pastaban en el Monte Ida, cerca de Troya, Afrodita lo encontró y se enamoró de él, emocionada por su belleza. Se unió a él y le dio un hijo, Eneas. Por haber revelado el nombre de la madre de su hijo, Anquises fue alcanzado por un rayo y quedó cojo.

Eneas nació en el monte Ida. Su madre lo confió a las ninfas y al centauro Quirón quienes lo criaron en el bosque y después lo devolvieron a su padre cuando tenía cinco años. Anquises llevó a su hijo, a la ciudad, a casa de su cuñado Alcatoo para que le educase.

 

 

Categorías:Héroes, Mitología

“Yo, Claudio”

16 noviembre 2009 1 Comentario

“Yo, Claudio (Robert Graves)

 

Yo, Claudio de Robert Graves es una novela histórica basada en la época romana que transcurre del año 10 a.C al año 41 d. C. donde Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico… es el protagonista principal y nieto de Augusto Druso Nerón emperador de Roma en el momento de su nacimiento.

Claudio es un niño especial, nace con algunos defectos físicos junto con un tartamudeo que le provocará situaciones embarazosas a lo largo de su vida, llevando a la constatación y creencia por gran parte de su familia de un escaso intelecto. A consecuencia de estas deficiencias Claudio no goza de una infancia normal ya que siempre es relegado y apartado de la vida social del emperador y de sus miembros más cercanos, sin embargo Claudio sabe sacar partido a esta exclusión y dedica todo su tiempo a leer e instruirse, algo que le reportará grandes herramientas para escribir sus propios tratados de historia más adelante.

 

 Yo, Claudio es una novela muy interesante dado que los hechos que se cuentan son reales aunque algunos parezcan imposibles, sobrecogen las acciones hechas por hombres tan poderosos ya que llegan a un punto en el cual no disciernen entre lo humano y lo divino. Robert Graves revela con un toque humurístico las ventajas para Claudio de no ser muy avispado o por lo menos no parecerlo como le ocurre al protagonista de esta historia.

Categorías:Historia, Lecturas

Julio César

16 noviembre 2009 3 comentarios

. Julio César (1953)

 

 

La tragedia de Julio César es una obra trágica escrita por William Shakespeare, probablemente en 1599. Recrea la conspiración en contra del dictador romano Julio César, su homicidio y sus secuelas. Constituye uno de las tantos trabajos shakesperianos basados en hechos históricos.

A diferencia de muchos personajes principales en otras obras del género (Ej. Hamlet, Enrique V), César no es el centro de la acción, apareciendo tan solo en tres escenas, y muriendo al comienzo del tercer acto. La figura más relevante de la historia es Bruto, y la trama gira en torno a la lucha psicológica entre las demandas en conflicto sobre el honor, el patriotismo y la amistad.

La obra se destaca por ser la primera de las cinco mejores tragedias escritas por el dramaturgo (las otras siendo Hamlet, Otelo, Rey Lear y Macbeth).

PERSONAJES:

 Marlon Brando, Louis Calhern, Deborah Kerr, James Mason, Greer Garson, John Gielgud, Edmund O’Brien

 

 

Categorías:Historia, Películas

Quintiliano

16 noviembre 2009 4 comentarios

Marcus Fabius Quintilianus o Marco Fabio Quintiliano (Calahorra, circa 39 – Roma, circa 95), fue un retórico y pedagogo hispanorromano.

 

Nació en Calagurris Nassica, actual Calahorra, cerca de Logroño, en la provincia hispanorromana de la Tarraconense. Hizo sus primeros estudios en Roma, donde su padre ejercía la profesión de retor o abogado; allí adquiere una cultura general muy completa siguiendo las lecciones de Remio Palemón y Servilio Nonanio en literatura y de Domicio Afer en elocuencia. Regresa a España en el año 61 cuando Nerón nombra a Galba gobernador de la Tarraconense. Durante siete años, es profesor de elocuencia y abogado. Vuelve a Roma en el año 68 tras el asesinato de Nerón, cuando es proclamado Galba emperador, y desarrolla una brillante y reconocida carrera de veinte años como abogado y profesor de retórica en la Roma de Vespasiano, Tito y Domiciano. Abrió una escuela pública de retórica que obtuvo un gran éxito y le hizo ganar alrededor de cien mil sextercios al año. Le fue encomendada la educación de los sobrinos de Domiciano y los hijos de la emperatriz Domitila. Su fama proviene sin embargo de ser el mejor profesor de retórica del mundo antiguo junto a Isócrates. En esta materia alcanzó un prestigio tal que se le nombró profesor oficial de la materia con retribución pública. Era amigo del científico Plinio el Viejo, el esritor romano Plinio el Joven fue alumno suyo y quizá lo fue incluso el historiador Tácito. Tras consumir esos veinte años como abogado y profesor, se retiró el año 89 para dedicarse a escribir rodeado de honores (los ornamenta, los consularia y la laticlavia (toga con una banda en su borde de color púrpura que sólo podían vestir los

 

 

nobles romanos). El fin de su vida está señalado con una serie de dramas familiares: el mismo año de su retiro, 89, perdió a su mujer, que tenía 19 años; en el 90, a su hijo primogénito, que contaba cinco; en 95, al segundo, con diez. Escribió primero un diálogo que se ha perdido en que expone su propia posición sobre la creciente corrupción del arte de la elocuencia (De causis corruptae eloquentiae) y, poco antes de fallecer, divulgó su obra mayor: De institutione oratoria. Son espurias dos colecciones de declamaciones que se le atribuyen (“Maiores” y “Minores“). Murió probablemente poco antes del asesinato del emperador Domiciano, en el año 95.

 

Su obra: Su fama proviene de su Institutio Oratoria (c. 95 d. C.), una obra enciclopédica que recoge todo cuanto es necesario para formar a un orador, en doce volúmenes. Como modelo supremo propone a Cicerón. En los dos primeros libros, Quintiliano trata la educación elemental y los métodos para la formación básica en el campo de la Retórica. Dedica los nueve libros siguientes a los fundamentos y técnicas de la oratoria. El Libro X es el más conocido; en él aconseja la lectura como elemento fundamental en la formación de un orador y contiene un famoso estudio sobre las personas que escribieron en griego y latín. El último libro presenta el conjunto de cualidades que debe reunir quien se dedique a la Oratoria, tanto en lo referente al carácter como a la conducta.

 

La Instrucción del Orador. 1, 4, 1-5: El primer lugar en la preparación del niño que ha alcanzado la capacidad de escribir y leer le corresponde a los gramáti­cos. Me refiero indistintamente al griego o al latino, aunque es preferible que el griego sea el primero: el camino es el mis­mo en ambos casos. Esta enseñanza, en efecto, a pesar de que se divide, en suma, en dos partes -el arte de hablar correcta­mente y el comentario de los poetas-, comprende en el fon­do más que lo que se revela en apariencia. En efecto, la habili­dad de escribir va aparejada a la de hablar, la lectura correcta antecede al comentario, y en todas estas actividades se en­cuentra presente el juicio crítico, al cual recurrieron cierta­mente los gramáticos antiguos con tanta rigidez que no sólo se permitieron señalar con una tachadura de corrección los versos y eliminar de la obra de un autor como apócrifos los li­bros que les parecían atribuidos de forma espúrea, sino que a unos autores los incluyeron en una relación ordenada, mien­tras a otros los excluyeron completamente de la nómina.

 

La Instrucción del Orador, 3, 3, 1-3: El sistema completo de la oratoria, como han transmitido la mayoría de los autores más sobresalientes, consta de cinco partes: la búsqueda de argumentos (inuentio), la organiza­ción (dispositio), el estilo (elocutio), la memoria (memoria) y la representación (pronuntiatio) opuesta en escena (actio) -pues de ambas formas se dice-. Todo enunciado, a través del cual se expresa alguna intención, es preciso que tenga contenido, tema (rem) y expresión formal, palabras (uerba).

 

Categorías:Hispania, Personajes
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