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Baco

30 noviembre 2009 1 Comentario

Nombre latino: Baco

Nombre griego: Dioniso

Atributos: Dios del vino, de las fiestas y del teatro. Introdujo el cultivo de la viñay fue instruido por las musas en el canto y la danza. Representación: Se le representa con racimos de uvas y una vara cubierta de hojas de hiedra y parra.

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Mito: Nos cuenta el mito que en la ciudad griega de Tebas, vivía la princesa Sémele, hija del rey Cadmo y de la reina Armonía. Tan grande era su belleza que pronto fue objeto de la atención de Zeus. El dios acudía a visitarla al palacio de su padre disfrazado de mortal, hasta que un día la joven cedió ante una insinuación de Hera (la celosa esposa de Zeus) que, disfrazada de la nodriza de la joven doncella, sembró donde había confianza la duda de si quien la visitaba era realmente Zeus o si era un impostor que se había aprovechado de su inocencia.

De modo que, en su siguiente encuentro, la joven Sémele rogó al dios que se le mostrara en su olímpica majestad. Zeus accedió con mucho pesar ante la obstinación de la joven, consciente de que no podría soportar su divino resplandor, pero como le había dado la palabra de concederle lo que quisiera, tuvo que acceder a su ruego.

Fue así como la joven princesa pereció consumida por las llamas que desprendía Zeus, el señor del rayo. Dionisos, que estaba en el seno de la joven, hubiera perecido también si una tupida hiedra fresca y húmeda con que lo envolvió Gea, diosa de la Tierra, no se hubiese enrollado milagrosamente en las columnas de palacio, interponiendo su verde pantalla entre el niño dios y las llamas celestes.

Zeus recogió a Dionisos niño, para el que no había llegado el momento de nacer, y lo encerró en su muslo. Cuando el plazo se cumplió, extrajo a la criatura. Este doble nacimiento le valió a Dionisos el epíteto de “ditirambo”, que quería decir “el dos veces nacido”.

Entonces Zeus confió su hijo a Ino, hermana de la princesa muerta, que residía en Orcómeno con su esposo Atamante. Pero la diosa Hera, la engañada esposa celeste de Zeus, no había desistido de su deseo de venganza, por lo que trató de enloquecer a los tíos del niño dios. Pero Zeus consiguió salvar por segunda vez a su hijo transformándolo en cabrito y entregándolo al dios mensajero Hermes para que lo confiara en custodia a las ninfas de Nisa, una región montañosa mítica que no se corresponde con ninguna región griega conocida.

Dionisos, el niño dios, pasó su infancia en esta maravillosa región al cuidado de las ninfas. Las musas, las ménades, los sátiros y los silenos también contribuyeron a la educación de Dionisos. Con una corona de hiedra sobre sus sienes, el joven dios corría por montes y bosques en compañía de las ninfas, y las montañas le devolvían los ecos de sus risas y gritos. Mientras tanto, el viejo sileno se ocupaba de la educación del joven dios.
Cuando fue mayor, descubrió la vid y el arte de obtener el vino. Cuenta el mito que, al principio, bebió sin moderación, por lo que Hera aprovechó para llevarlo a un estado de locura divina del que sólo se recuperó al consultar el oráculo dedicado a su padre Zeus en el templo de Dodona.

Dionisos empezó entonces una serie de largos viajes, que lo llevaron desde Grecia hasta la India y otra vez de vuelta a Grecia, en su carro tirado por panteras y adornado por hiedra y vid, acompañado por los silenos, las bacantes y los sátiros, para enseñar a los seres humanos los misterios de su culto y los beneficios del vino.

En su largo recorrido, protagonizó aventuras de gran belleza, como aquella en la que un día, cuando el dios paseaba por la orilla del mar, fue raptado por unos piratas que se lo llevaron cautivo en su navío. Creían que se trataba de un príncipe y esperaban obtener un buen rescate por él. En vano se esforzaban por atarlo con pesadas cadenas; estas se soltaban y caían por si mismas. Entonces se produjeron unos hechos prodigiosos: a lo largo del sombrío barco empezó a correr un vino delicioso y perfumado, y una vid trepó por la vela abrazándola con sus hojas. Mientras se adhería una oscura hiedra en torno al mástil, los remos se convirtieron en serpientes y resonaron flautas invisibles. Ante tales prodigios, los piratas, aterrados, se tiraron al mar, quedando transformados en delfines, lo que explicaría de forma simbólica por qué los delfines son amigos de los hombres y se esfuerzan por salvarlos en los naufragios, puesto que serían aquellos piratas arrepentidos.

En otros episodios de sus viajes se nos narran las dificultades con las que este dios se encontraba para que sus ritos y fiestas fueran aceptadas por las gentes. Por ejemplo, cuando Dionisos regresó a Grecia después de su largo periplo, cuando estaba, de hecho, en su ciudad natal, Tebas, el joven dios introdujo sus fiestas, a las que todo el pueblo se sumó, siendo presa de delirios místicos. Pero el rey Penteo se opuso a ritos tan ajenos a las costumbres. Intentó encarcelar al dios y a sus sacerdotisas, las bacantes, y fue castigado por ello, así como su madre Ágave, que tampoco reconocía al dios. Ágave, en pleno delirio místico, desgarró con sus propias manos a su hijo y rey de Tebas, Penteo, en el monte Citerión.

Tras todas estas luchas para ser reconocido entre los mortales y para implantar su culto entre los humanos, el dios pudo ascender al Olimpo, terminada ya su misión. Pero antes de ello, descendió al Hades, lugar donde, según la tradición griega, residían las almas de los muertos, en busca de su madre, Sémele, para llevarla también junto a él a la compañía de los dioses inmortales.

 

 

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Ceres

30 noviembre 2009 2 comentarios

Nombre latino: Ceres

Nombre griego: Deméter

Atributos: Diosa de la agricultura, de la fecundidad de los campos y de las mujeres.

Representación: Se le representa llevando espigas.

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Mito: Deméter, divinidad griega de la tierra cultivada, es esencialmente la diosa del  trigo. Sus leyendas se  han desarrollado en todas las regiones del mundo helénico en que prospera  este cereal. Sus lugares preferidos son los llanos de Eleusis y Sicilia, pero se encuentra también en Creta, en Tracia y en el Peloponeso.

Deméter, tanto en la leyenda como en el culto, se halla estrechamente vinculada a su hija Perséfone, y las dos constituyen una pareja a la que con frecuencia se llama simplemente «las Diosas ». Las aventuras de Deméter y Perséfone constituyen el mito central de su leyenda, mito cuya profunda significación era revelada en la iniciación a los misterios de Eleusis.

Perséfone es hija de Zeus y de Deméter, y, por lo menos en la leyenda tradicional, la única hija de la diosa. Perséfone crecía feliz entre las ninfas, en compañía de sus hermanas, las otras hijas de Zeus, Atenea y Ártemis, y se preocupaba poco del matrimonio, cuando su tío Hades se enamoró de ella y, con la ayuda de Zeus, la raptó.

Se da generalmente como lugar del rapto la pradera de Enna, en Sicilia; pero el Himno homérico a Deméter menciona, con excesiva vaguedad, una nueva ubicación, el llano de Misa, nombre mítico, casi desprovisto de sentido geográfico. Otras tradiciones lo sitúan, ora en Eleusis, a lo largo del Cefiso, ora en Arcadia, al pie del monte Cileno, donde se mostraba una gruta que pasaba por ser una de las entradas que daban acceso a los Infiernos; ora, finalmente, en Creta, en las proximidades de Cnosos. En el preciso instante en que la doncella cogía un narciso (o un lirio), la tierra se abrió, apareció Hades y llevóse a su prometida al mundo de los Infiernos.

Desde este momento empezó para Deméter la búsqueda de su hija, búsqueda que había conocido. Al desaparecer en el abismo, Perséfone ha lanzado un gritó; su madre lo ha oído, y la angustia oprime su corazón. Al punto acude, pero Perséfone no se encuentra en ninguna parte. Durante nueve días, con sus noches, sin tomar alimento, sin beber ni bañarse ni ataviarse, la diosa va errante por el mundo, con una antorcha encendida en cada mano. En el décimo día encuentra a Hécate, que también ha oído el grito, aunque sin poder reconocer al raptor, cuya cabeza rodeaban las sombras de la Noche. Únicamente el Sol, que todo lo ve, puede informarle de lo ocurrido; pero, según una tradición local, los habitantes de Hermíone, en Argólide, son los que le descubrieron al culpable. Irritada, la diosa resolvió no volver al cielo y quedarse en la Tierra, abdicando su función divina hasta que se le hubiese devuelto a su hija.

Adoptó entonces la figura de una vieja y se trasladó a Eleusis. Sentóse primero en una piedra, que, en adelante había de ser conocida con el nombre de ¨Piedra sin alegría¨; luego se dirigió al palacio de Céleo a la sazón rey del país. Había allí unas ancianas, que la invitaron a sentarse con ellas y una, Yambe, la hizo sonreír con sus bromas. La diosa entró luego al servicio de Metanira, esposa de Céleo, en calidad dd nodriza. El niño que le confiaron fue Demofonte o, en ciertas versiones, el pequeño Triptólemo. La diosa trató del hacerlo inmortal, pero no lo consiguió debido a la inoportuna intervención de Metanira, y, dándose a conocer, dio a Triptólemo la misión de difundir por el mundo el culto del trigo.

El voluntario destierro de Démeter volvía la tierra estéril, y con ello se alteraba el orden del mundo, por lo cual Zeus ordenó a Hades que restituyese a Perséfone. Pero esto no era ya posible; la joven había roto el ayuno al comer un grano de granada durante su estancía en los Infiernos, lo cual la ataba definitivamente. Hubo que recurrir a una transacción: Démeter volvería a ocupar su puesto en el Olimpo, y Perséfone dividiría el año entre el Infierno y su madre. Por eso cada primavera Perséfone escapa de la mansión subterránea y sube al cielo con los primeros tallos que aparecen en los surcos, para volver de nuevo al reino de las sombras a la hora de la siembra. Pero durante todo el tiempo que permanece separada de Démeter, el suelo queda estéril; es la estación triste del invierno.

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Marte

30 noviembre 2009 1 Comentario

Nombre latino: Marte

Nombre griego: Ares

Atributos: Dios de la guerra, de la primavera, porque indica el inicio de la época guerrera, y de la juventud, porque la guerra es una actividad propia de jóvenes. Se le atribuye la paternidad de los gemelos Rómulo, fundador de Roma, y Remo.

Representación: Se le representa con las armas y el casco.

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Mito: Según cuenta la mitología griega, Ares era hijo de Zeus y Hera, por tanto dios e inmortal, y pronto se proclamó como dios de la guerra. A pesar de ser inmortal sí que sentía dolor, (sus gritos podían oírse desde el más alejado de los confines), y cuando se encontraba herido siempre buscaba el poder sanador de su padre, el gran Zeus. Sin embargo, éste lo despreciaba por su fanfarronería violenta y su sed de sangre.

Entre sus luchas a muerte, (en las que siempre se presentaba con su coraza, su escudo, su lanza, su espada y su casco), podemos citar la que concluyó con la muerte de Halirrotio, hijo de Poseidón, el cual había osado violar a Alcipe, hija de Ares, a manos de éste. Tras esta muerte se produjo el primer juicio de la historia por asesinato en el que Ares salió absuelto.

Compañeros de aventuras de Ares, (Marte para la mitología romana), fueron su hermana Eris, (también conocida como Éride, la Discordia), y sus vástagos Fobos y Deimos, (Terror y Temor, hijos nacidos de la diosa Afrodita). También Enio, la conocida como “Destructora de ciudades”, solía acompañarlo. Padre de las Amazonas, su residencia estaba establecida en Tracia.

Curiosa es la leyenda que cuenta que cierto día dos gigantes, que por cierto eran gemelos, llamados Oto y Efialtes, pretendieron hacerse con el control del Monte Olimpo y como primer paso, secuestraron a Ares y lo introdujeron encadenado en una vasija de bronce impidiéndole salir de ella durante trece largos meses. Para conseguir su liberación, la diosa Artemisa prometió yacer junto a Oto, pero entonces Efialtes se enfadó preso de la envidia y se enfrentó a su hermano. Aprovechando el momento de confusión, Artemisa se convirtió en cierva para escapar y pasó entre los dos… Los hermanos le lanzaron sus lanzas afiladas para cazarla y terminaron matándose el uno al otro.

En otra ocasión, mientras Ares copulaba con Afrodita, (con quien engendró también a Eros), el dios de la guerra encomendó al inexperto Alectrión la guarda y custodia de la puerta para que nada ni nadie entrase, pero he aquí que éste se durmió en la guardia y Helios, el dios Sol, se coló en la estancia. Desde entonces, Alectrión, al que Ares convirtió en gallo, canta cada mañana cuando el sol aparece por el horizonte.

Ares, dios Olímpico, no es recordado precisamente por sus hazañas, como se puede ver, sino más bien por su ansia eternamente insatisfecha de violencia y muerte y por lo mal parado, herido y humillado que solía terminar en las trifulcas en las que se metía.

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Vulcano

30 noviembre 2009 5 comentarios

Nombre latino: Vulcano

Nombre griego: Hefesto

Atributos: Dios del fuego y los metales.Su esposa era Venus.

Representación: Se le representa con herramientas propias de una forja.

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Mito: Dios griego del fuego y, sobre todo, de las herrerías. Los romanos lo identificaron con Vulcano.
Hefesto ere hijo de Zeus y Hera. En dos ocasiones lo arrojaron del Olimpo, el monte donde moraban los dioses. La primera fue al nacer, cuando su madre se ofendió por su figura de enano, el bebé descartado cayó al mar, donde se habría ahogado si las ninfas no lo hubiesen salvado.
Durante nueve años las ninfas lo criaron en secreto en una gruta submarina y le enseñaron a trabajar el metal. Después el niño desechado se vengó de Hera. Fabricó para su madre un torno mágico o, según otra versión del mito, un par de zapatos. La gran diosa quedó atrapada por su poder e impotente hasta que Hefesto accedió a liberarla.
La segunda expulsión tuvo lugar cuando Hefesto intervino en una discusión entre sus padres. Zeus se enfureció tanto que arrojó a su hijo del Olimpo y Hefesto fue a caer en la isla de Lemnos.
Así fue como los isleños aprendieron a trabajar el metal, arte en el que se hicieron expertos. Hefesto fue el artesano divino. Construyó los palacios en que los dioses llevaron una vida de lujos. Pero su cojera y su cara negra como el hollín lo convirtieron en una figura de mofa. La infidelidad de su esposa Afrodita, incrementó sus problemas. Hefesto también estaba relacionado con el fuego de los volcanes. En Lemnos había un volcán y en Italia su culto floreció en las proximidades del Etna y del Vesubio.

Categorías:Dioses, Mitología
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