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Archivo para la Categoría "Lecturas"

La Cartaginesa

30 noviembre 2009 2 comentarios

Antopa una niña huérfana de trece años hija de un general cartaginés y prometida de Asdrúbal es capturada por una refriega cuando el ejército de Aníbal sitia Roma. Acogida como una hija en el seno de una familia romana de alta estirpe y educada por Valeria, señora culta y refinada, la niña va adquiriendo la forma de pensar, las costumbres y los hábitos ciudadanos propios de la capital del  Imperio. Años más tarde convertida ya en una hermosa joven romana y cuando el amor ha interrumpido con toda su pasión en la persona de Marco, un viaje a Cartago conmocione sus sentimientos más íntimos. Atrapada entre la lealtad a sus orígenes y la fidelidad a un hombre y a una familia que ha transformado su vida. Antopa es un testigo muy especial de la ofensiva final de Escisión contra Aníbal.

 

Personajes:

Protagonista: Antopa.

Padre de Antopa: Aníbal.

Madre adoptiva de Antopa: Valeria.

Novio de Antopa: Marco.

Categorías:Historia, Lecturas

Jualiano el apóstata (Gore Vidal)

16 noviembre 2009 1 Comentario

 

Resulta inevitable comparar “Juliano” de Gore Vidal con “Yo, Claudio” de Robert Graves y es que el autor mismo hace referencia al clásico de Graves en su introducción tratando de anticiparse a las posibles críticas que pudiera recibir en cuanto a las fuentes de información de su novela.

Con eso en mente comencé la lectura de esta novela acerca del emperador romano derrotado por las fuerzas de la cristiandad para reestablecer el antiguo culto de los dioses grecorromanos. Se trata, y aquí una de las muchas similitudes aparentes con Graves, de una novela narrada desde la óptica del mismo Juliano que transcurre en un estricto orden cronológico desde su infancia hasta sus días como Augusto y eventualmente su deceso. De la forma en que está estructurada la obra al principio parecería que se trata de un clon más de las obras de Graves. Por si eso no fuera poco, la vida de Juliano fue muy similar a la de Claudio: príncipes perseguidos por las ambiciones familiares, en ambos un carácter más reflexivo que activo (al menos durante la infancia), dos personajes que eventualmente llegarían al trono gracias a las circunstancias y el amor de ambos por la lectura y el pensamiento helénico (si bien Claudio tenía mayor afición por la historia mientras que Juliano por la filosofía).

Hasta aquí todo esto suena un poco aburrido y seguramente repetitivo. Pero muy a pesar de mis comparaciones con otros clásicos y mi resistencia a enamorarme del libro, en él existe una cierta magia que al momento de concluirlo no queda más que admirarlo y entrañarlo profundamente. No sé si es la vida de Juliano por sí misma, el estilo de Gore Vidal o la atracción que genera esta época convulsionada de la roma imperial pero ciertamente fue una lectura, además de enriquecedora desde el punto de vista histórico, cautivante.

Precisamente la ferrea necedad de Gore Vidal de ampliar las fuentes históricas para su relato lo hacen mucho más completo que otras obras. Y esto se ve claramente en el mismo relato de la vida de Juliano al incluir a dos personajes adicionales como narradores de la misma: Libanio y Prisco, filósofos de la época con quienes Juliano tuvo una amplia amistad. El mismo Libanio dejó a la posteridad varios escritos sobre el emperador. El hecho de incluir las observaciones de estos dos personajes como parte de la trama la hacen no solo más rica sino también más dinámica con toques de humor inteligente como cuando Prisco comenta: “Nuestro Juliano –como todos nosotros- tiene algo de Tiberio en su carácter”, a lo que Libanio contesta: “La lasciva de Prisco es una inesperada consecuencia de su senectud. No tengo conciencia de que en mí exista algo de Tiberio, sino más bien todo lo contrario”.

Asímismo muchos de los hechos narrados por Juliano son refutados tanto por Libanio como por Prisco dejándonos una sensación de amplitud y veracidad en la trama. Incluso Gore Vidal presenta una bibliografía al final del libro en la que encontramos fuentes diversas como San Gregorio, Teodoreto y Edgard Gibbon.

¿Qué decir de la narración de la campaña persa de Juliano? ¿Y de la descripción de los misterios de Eleusis y Mitra? ¿O los sacrificios a los dioses antiguos y la resistencia de Juliano al establecimiento del cristianismo? Simplemente magistrales e inolvidables. Por no estropear la trama solo diré: uno de los mejores finales que he tenido la fortuna de leer.

Con esta clase de epílogos uno se pregunta si es normal (a riesgo de autonombrarse loco como el mismo Juliano) levantarse del lugar de lectura y aplaudir a un fardo de hojas:

“Ha terminado la edad de oro…Mientras tanto, los bárbaros están a las puertas de la civilización: Pero cuando rompan el muro no encontrarán nada valioso que tomar, solo reliquias vacías. Ha desaparecido el espíritu de lo que éramos. Así sea…La luz se fue con Juliano. Ahora no queda otra cosa que dejar que lleguen las tinieblas y esperar un nuevo sol y otro día, nacido del misterio del tiempo y del humano amor a la luz”.

Categorías:Historia, Lecturas

“Yo, Claudio”

16 noviembre 2009 1 Comentario

“Yo, Claudio (Robert Graves)

 

Yo, Claudio de Robert Graves es una novela histórica basada en la época romana que transcurre del año 10 a.C al año 41 d. C. donde Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico… es el protagonista principal y nieto de Augusto Druso Nerón emperador de Roma en el momento de su nacimiento.

Claudio es un niño especial, nace con algunos defectos físicos junto con un tartamudeo que le provocará situaciones embarazosas a lo largo de su vida, llevando a la constatación y creencia por gran parte de su familia de un escaso intelecto. A consecuencia de estas deficiencias Claudio no goza de una infancia normal ya que siempre es relegado y apartado de la vida social del emperador y de sus miembros más cercanos, sin embargo Claudio sabe sacar partido a esta exclusión y dedica todo su tiempo a leer e instruirse, algo que le reportará grandes herramientas para escribir sus propios tratados de historia más adelante.

 

 Yo, Claudio es una novela muy interesante dado que los hechos que se cuentan son reales aunque algunos parezcan imposibles, sobrecogen las acciones hechas por hombres tan poderosos ya que llegan a un punto en el cual no disciernen entre lo humano y lo divino. Robert Graves revela con un toque humurístico las ventajas para Claudio de no ser muy avispado o por lo menos no parecerlo como le ocurre al protagonista de esta historia.

Categorías:Historia, Lecturas

MEMORIAS DE ADRIANO- Marguerite Yourcenar.

16 noviembre 2009 3 comentarios

Memorias de Adriano (13) de 1951 y Opus nigrum, de 1968, se apoyan en un conocimiento de la antigüedad greco-latina la primera, y del Renacimiento la segunda. Los principales personajes: emperador Adriano, Marco Aurelio, quien después sería emperador filósofo , Antínoo, el esclavo que muere joven. Resumen: Un relato admirable y ya clásico, en la estupenda traducción de Julio Cortázar. Un emperador romano se inclina sobre su pasado: el poder, las conquistas, los turbios episodios palaciegos, las horas de triunfo y de peligro… Adriano cuenta su propia historia y poco a poco el César va dejando asomar al hombre, su atormentada intimidad, su secreto, que habría de fijarse en estatuas, en poemas, en templos. Bajo la forma de una autobiografía imaginaria minuciosamente fundamentada en la realidad histórica, Marguerite Yourcenar reconstruye un tramo espectacular del gran pasado clásico. Marguerite Yourcenar cuenta que una vez encontró, en una carta de Flaubert, esta frase inolvidable: ´´Los dioses no estaban ya, y Cristo no estaba todavía, y de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento único en que el hombre estuvo solo“. Es el momento que inmortaliza su Memorias de Adriano. En la obra “Memorias de Adriano”, escrita por la francesa Marguerite Yourcenar, la homosexualidad no es un tema para tratar con el mismo criterio con el que se trataría hoy en día una historia semejante; puesto que el desprecio por la mujer de esta época antigua puede ser la causa principal de la preferencia a esta tendencia homosexual. La mujer de la era antigua, en una forma exagerada, desarrolló un papel de invisibilidad, puesto que se consideraba que las mujeres no tenían raciocinio ni voluntad, y que sólo eran valoradas de los quince a los veintitrés años, que era cuando su cuerpo resultaba útil y apetecible para el sexo opuesto. Su vida fue demasiado limitada por las leyes y la sociedad patriarca a la que la mayoría de ellas temían y por consecuencia aceptaban. En cuanto a la jurisprudencia, ella no tenía derechos reconocidos, ni públicos ni privados. No tenía autonomía para decidir sobre sus propias vidas o sus propios cuerpos; sobre su matrimonio o su concepción. El desarrollo de la mujer como ser humano fue impedido, además de su crecimiento intelectual o espiritual. Les fue prohibido una educación o un desarrollo de algo mas que no fuese de sentido maternal. Además ni su identidad, ni sus trabajos fueron valorados. Efectivamente, esa sociedad patriarca catalogaba a la mujer como un ser insuficiente, y el individuo que naciera mujer era mas bien “un hombre frustrado”. Por lo tanto, la idea del hombre de establecer una relación con un ser analfabeta e ignorante, no es muy apetecida. Sólo de una forma el hombre estaba en necesidad de la mujer: cuando buscaba de un heredero de su apellido y sucesor de sus más valiosos méritos. Obviamente, solo seria de su agrado un ser masculino y no “el hombre frustrado”. Esta inferioridad física de la mujer así misma, fue la que determinó su posición social de la época. Por que Adriano, como hombre declara que “en general, las mujeres son lo que quieren ser; o resisten a los cambios o los aplican a los mismos y únicos fines”. Demostrando así que la mujer podría superar el pensamiento oscuro que tenía la sociedad de ella, y de allí poder ganar un poco de respeto.

Categorías:Historia, Lecturas

Los idus de marzo.

16 noviembre 2009 8 comentarios

Julio César es posiblemente uno de los personajes históricos sobre los que más libros haya publicados, incluidos los escritos por él mismo -La guerra de las Galias y La guerra civil-. Pero no por esto deja de ser interesante leer otro trabajo más sobre su figura y su entorno: en este caso, centrado en sus últimos días antes de ser asesinado -que no en el asesinato en sí- y por lo tanto, también en los últimos de días de la República Romana. El autor advierte en el preámbulo que todo el contenido de la novela ha sido ideado por él, salvo algunos poemas de Cátulo y la última página, extraída de La vida de los doce césares de Suetonio. Parece increíble, pero como los preámbulos se olvidan rápidamente, he pasado toda la novela pensando si lo que leía estaba basado en documentos y cartas de la época. Al comprobar que se debe a la imaginación de Wilder, no he podido más que quitarme el sombrero ante tal demostración de buen hacer. Estoy convencido de que los personajes que aparecen en la novela no podrían haberse expresado mejor. La novela tiene una estructura peculiar, dividida en cuatro libros que tratan diferentes aspectos del tirano a través de multitud de cartas y documentos, supuestamente escritos por los propios protagonistas. Wilder se pone en la piel de complejos personajes como puedan ser el propio César, Cleopatra, Cátulo o Cicerón. Curiosamente, a través de las cartas escritas por cada uno de ellos, llegas a profundizar en su carácter de una manera tal, que finalizado el libro crees conocer perfectamente a todos y cada uno de los más importantes protagonistas de la vida romana de esa época: Clodia Pulquer y su hermano, Bruto, Servilia… parece como si hubieras leído una biografía de cada uno de ellos. En definitiva, una novela de una exquisitez casi absoluta que no tiene desperdicio y que nos permitirá tener una (o quizás otra) visión de los últimos días del primer César: Cayo Julio. Y todo ello, a pesar de la advertencia del autor de que intencionadamente ha situado en un mismo momento algunos hechos y personajes que no coincidieron jamás. Al fin y al cabo se trata de una novela y no de un estudio histórico de la época. Y así es como merece la pena afrontarla. Periodo histórico: Cayo Julio César (Latín: Gaius Iulius Caesar;1 Roma, Italia, 13 de julio de 100 a. C.2 – Ibídem, 15 de marzo de 44 a. C.) fue un líder militar y político de la era tardorrepublicana. Los Idus de Marzo es la novela histórica por antonomasia; realmente es mucho más que eso, es una reflexión profunda pero amena sobre un momento histórico crucial, aquel en que un gran gobernante decide perpetuarse en el poder en la convicción de que tan sólo él será capaz de llevar a su país a la prosperidad y a la felicidad a sus habitantes. César puede ser muchos otros personajes en su misma situación, en otros momentos históricos y en otros lugares. La forma epistolar de la novela le proporciona una gran amenidad y hace de los Idus más que una novela, un libro de cabecera, que puede acompañarnos siempre, donde encontraremos en todas las ocasiones reflexión e incluso consuelo. Esta novela de Thornton Wilder, publicada originalmente en un momento en que el paralelismo con Mussolini era evidente, ha quedado a un tiempo como una de las mejores recreaciones de la vida de Julio César y como una contundente andanada contra los regímenes totalitarios. En ella, a través de la imaginativa reconstrucción de diarios, cartas y panfletos políticos tanto de César como de sus allegados, amantes y enemigos, el autor traza un rico y sólido retrato que nos muestra a un hombre ególatra pero bienintencionado, cuyo poder le ciega hasta el punto de que sus propias debilidades son las que le llevan a un trágico fin. Wilder es uno de los grandes autores del siglo XX, y sus incursiones en el género histórico fueron brillantes, valga “El puente de San Luis Rey” (1927)como ejemplo, por la que obtuvo el primero de los varios Premios Pulitzer que recibiría durante su carrera y la que le situó en primera línea de las letras en lengua inglesa.

Esther y Lara .

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Ladrones en el foro de Carolina Lawrence

9 noviembre 2009 3 comentarios

-Ladrones en el foro es el primer libro de la colección Misterios romanos, escrito por Caroline Lawrence.
-Flavia Gémina es la hija del Capitán Gémino, capitán de barco. Un día a su padre se le pierde un sello y descubre que está en la Necrópolis, pero cuando lo coge, unos perros intentan morderla, pero entonces viene un niño judío y la salva. Después descubre que es su vecino, que se llama Jonatán y se hace muy buena amiga de él. El día de su cumpleaños, su padre decide comprarle un regalo, pero ve que Venalicio, el traficante de esclavos lleva a una niña africana. Al verla, le da pena y la compra, pero no la trata como esclava, sino como una amiga. Le enseña el latín y ya se puede comunicar con ella y descubre que se llama Nubia. Al día siguiente ven en la Necrópolis a un niño llamado Lupo que es mudo y a un mendigo, y lo acogen. Intentan resolver los asesinatos de los perros de Jonatán y el de un amigo de su padre. Indagan todos los amigos y Scuto, el perro de Flavia; escapan de los esbirros de Venalicio, el traficante de esclavos y exitan una aventura muy divertida. Al final, pillan a Liberto, el esclavo del amigo de su padre con las manos en la masa. Había entrado en la casa de Flavia y estaba buscando cosas valiosas en el despacho de su padre. También fue él quien mató a los perros y el general de la policía de Ostia, el sitio donde viven, lo arresta. Su padre vuelve y le hacen una fiesta de bienvenida, y le cuentan lo sucedido. Y Nubia descubre que una perra ha dado a luz a dos perros, y uno se lo queda ella y lo llama Nipur, y Jonatán se queda con otro y lo llama Tigris.
-La historia se sitúa en la época romana, concretamente en el año 79 d.C. en la antigua ciudad de Ostia.
-Descripción de los personajes
Flavia: una niña muy inteligente y huérfana de madre.
Jonatan: un niño de religión judía con problemas asmáticos.
Nubia: una niña esclava africana, de raza negra y con mucha sabiduría.
Lupo: un niño indigente, sin lengua, pero se expresa dibujando.
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